LA EXPERIENCIA DE COMPRA EN EL LUJO: DE LO PARTICULAR A LO GENERAL

Experiencia” es uno de los términos más nombrados hoy en día en mercadeo. Las marcas sueñan con crear experiencias que fidelicen a sus clientes y que pasen de una primera compra a un estado de enamoramiento que genere más ventas y un voz a voz positivo. El término, así como su ejecución, es bastante amplio pues en el lujo cada detalle importa.

Al hablar de experiencia podemos estar hablando de la experiencia durante la compra, la experiencia digital, el servicio al cliente, el  empaque o el producto en sí mismo, es decir, de todo.

 

Para lograr crear experiencias impresionantes las marcas de lujo tratan de ejecutar ideas de alto impacto. En lo que se equivocan muchas veces es en que al enfocarse tanto en la creación de una gran experiencia descuidan los detalles más mínimos y, de esta manera, alejan al consumidor amante de la perfección.

 

Una cena de ensueño puede servir la mejor comida, tener la mejor música y ofrecer el mejor vino pero si lo sirven en la copa incorrecta es posible que para los consumidores al que las marcas de lujo aspiran lo demás no importe y sea este detalle que se quede en su memoria. De esta manera, los grandes esfuerzos por impactarlos pueden causar el efecto contrario. Sí, aunque suene exagerado,  las compañías de lujo son lujo es por su obsesión con los detalles.

Es por ello que, al contrario de la gerencia de marcas masivas, en el lujo el enfoque va de lo particular a lo general. Antes de pensar en esa gran idea que genere un gran impacto, enfóquese en hacer los detalles más pequeños de la manera más perfecta, genere una experiencia tan agradable como lo es el detalle de llegar a la habitación del hotel y encontrar una pastilla de chocolate en la almohada.