LA RENOVACIÓN DE LA MODA DE LUJO

El lujo sigue siendo ese bello refugio que nos abstrae de lo común  como el cine, la música, el arte, moda y ahora la inclusión de las redes sociales a todos los campos que se incluye el lujo, pero en los últimos años su esencia original ha sido desprovista de todo prejuicio clasista, racista o de carácter creativo. Esto ha provocado el nacimiento de iconos improbables Kanye West o Adwoa Aboah y alianzas impensables como Supreme para Louis Vuitton, Gosha Rubchinskiy para Burberry u Off White para Moncler; así como el lanzamiento de diseños que desafían el gusto clásico.

La necesidades del lujo siempre empezarán por la excelencia y sus denominaciones. Obviamente el lujo nunca dejará de ser costoso y exclusivo, aunque existan las réplicas, que el buen conocedor identificará lo original. Por otro lado, el lujo está disponible para un porcentaje muy limitado de la población.

 

Eso sí, que nadie confunda ciertas concesiones aperturistas con la instauración de un régimen democrático, pues el lujo se rige y se regirá por un sistema plutócrata absolutamente inflexible. El precio que marca la etiqueta es el filtro definitivo y más eficaz para recordarnos que, a pesar de la experimentación y el circo, existe una alambrada inevitable y necesaria.

 

Las marcas de lujo están recurriendo a los pantalones de chándal y las zapatillas para el crecimiento de las ventas. Esto hace alusión al poder de las tendencias y la influencia que ellas ejercen sobre el consumo y por consiguiente a la producción y reinvención de productos que son firmados por casas de moda y marcas de lujo de diferentes sectores. Esto ha modificado la conciencia social y ambiental se ha convertido en un potente marcador de afluencia y estatus. Pagar sumas elevadas por prendas que salen de lo clásico y se convierte en eclécticos lanzamientos.

 

Una tendencia que se arraiga aún a las tendencias y los que vemos en las editoriales de marcas de moda, es el Athleisure, un concepto nacido a partir de la fusión de athletic (atlético) y leisure(ocio), esta tendencia se volvió fiebre en las pasarelas de las capitales de la moda y las celebridades terminaron por consagrarla. Y pese a que muchos de sus conjuntos parecen directos a cumplir su función, el de utilizarse para hacer ejercicio físico, el athleisure no necesariamente está limitado a lucirse para hacer running, fitness o ir al gym. La idea está en usarlo para toda ocasión: durante todo el día, para la noche, ¡y hasta en la oficina!, simplemente combinando leggings, buzos, zapatillas y tops con camisas leñadoras, parkas, camperas bomber, abrigos de piel, carteras, botas o zapatos de vestir.

Foto: NikeLab Riccardo Tisci Colaboración

Podríamos recordar y analizar con perspectiva las palabras de Mark Parker, CEO de Nike, cuando comentó que “los leggings son el nuevo denim”. Eso mismo sucedió. Justo entonces, a comienzos de 2014, las firmas más famosas de la industria, como Riccardo Tisci y el propio Wang, atisbaron el desembarco inminente de una nueva forma de entender y vestir las prendas deportivas; así que sólo quedaba apuntarse a la tendencia athleisure antes de que se apoderarse de las grandes superficies low cost y se convirtiera, por extensión, en un fenómeno de masas exento de esa esencia cool que posee toda nueva tendencia en sus inicios.

Foto: Hannah-Pot-d’Or,-Alessa-Winter-and-Sonia-Lyson-Berlin-fashion-week-street-style-aw18

Otro fenómeno que hizo una revolución del lujo, es el High & Low, esta expresión incluyó la democratización de la moda como instrumento de comunicación y apropiación de los recursos de la industria glamorosa de la moda.

 

Una tendencia que ha sido explotada por otro fenómeno que impulsó la reinvención del lujo, la era digital y los bloggers e influencer, protagonistas que construyeron elementos de combinaciones de marketing y diseño. Antes era más difícil acceder a ciertas cosas, ahora todo se ha democratizado, todo el mundo puede vestir como las mejores blogger de la industria; esto tiene su parte positiva y su parte negativa.

Una globalización que ha fomentado la búsqueda de combinaciones que integren prendas atemporales y de calidad de esas en las que invertir de vez en cuando con otras más accesibles. Ya no es nada raro ver combinado una cartera de Chanel con las prendas must de Zara, la escala se ha vuelto bidireccional, la sombra rígida del lujo se desdibujó.

 

 

Pero esto no solo sucede en la moda porque hay otras casa de lujo como Cartier y Tiffany & Co que no cambian su presentación de lujo, pero si toman otras herramientas para alcanzar las tendencias que la industria misma ha diseñado, analizando el comportamiento del consumidor.

Si bien la moda y el lujo no son lo mismo, las marcas líderes de lujo han seguido a los consumidores hacia vestimenta menos formal, que en estos días significa mucho desgaste deportivo, especialmente zapatillas, y logo casual. Louis Vuitton contrató al diseñador de moda Virgil Abloh, conocido por sus inclinaciones de streetwear, para diseñar su ropa de hombre. La directora creativa de Balenciaga, Demna Gvasalia, ha tenido éxito con artículos como zapatillas y sudaderas.

Otro lenguaje que hace parte del nuevo lujo es el cambio de las fórmulas en temas de marketing, comunicación, branding y responsabilidad social. Lejos de ignorar este cambio, la industria del lujo se está ajustando cada vez más. Las marcas de lujo son cada vez más explícitas acerca de sus compromisos con la sostenibilidad, y hacen cambios notorios de esa nueva conciencia.

Foto: Ryan McGinley’s Doe-Eyed Waifs

Empresas que tomaron la decisión de no usar pieles de animales en sus diseños, el péndulo comenzó a moverse otra vez hacia la llamada ‘no crueldad’. Versace, Armani, Gucci, Michael Kors y John Galliano, actual creativo de Maison Margiela, son los últimos creadores y casas de moda que han adherido a la exclusión de pieles de animales de sus prendas. Pero la que se lleva esta bandera es Stella McCartney, quien sigue rompiendo barreras en las pasarles manifestando en sus colecciones, una gran lucha para la sostenibilidad. La diseñadora ha demostrado que la ropa ética tiene también cabida en la industria del lujo y lo reafirmó siendo una abanderada y representante del Copenhagen Fashion Summit.

Los ejecutivos de lujo se mezclan con los A-Listers en eventos que promueven la conciencia ambiental y social. Los minoristas de lujo como Net a Porter, Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus están vendiendo productos de bienestar junto con sus bolsos de alta gama.

La moda y el lujo se revolucionó y esto son los resultado que se producen en el contexto mundial de la moda y el consumo globalizado, interpretando las nuevas necesidades en una industria que busca novedad.

Escrito por: Cristian Baena