LAS HISTORIAS DE ABLAC: OBRAS DE ARTE CERTIFICADAS (Y OTRAS FALSAS)

Puede que para muchos suene extraño el termino “certificado” cuando de arte se trata, pues muchas veces las personas guardan la idea que el arte es sencillamente una expresión del artista y su valor está dado por la calidad del trabajo. Pues no, de hecho, el valor del arte puede alcanzar cifras exorbitantes únicamente por la historia de su procedencia. El proceso de certificar una obra de arte, nace entonces como un arduo trabajo para determinar si ésta es verídica o no, y para ello no basta con la firma original del artista… la investigación va mucho más a fondo y puede incluso recurrir a elementos como los pigmentos de la pintura o la técnica utilizada.

 

En Colombia, hace algunos meses una compañía tomó lugar para hacer el papel de investigadores e indagar muy a fondo sobre la veracidad de las obras. Se trata de ABLAC (Art Bureau of Latin American Certifications), una oficina en donde un basto equipo de profesionales en arte e historia del arte tratan cada obra que llega como una posibilidad de reescribir su historia. Las instalaciones de este “Laboratorio de Arte” (como ellos lo llaman) esconden dentro suyo cientos de historias, algunas realmente inesperadas y otras un tanto decepcionantes.

 

 

Por ejemplo, un edificio de Bogotá guardaba con gran ánimo una serie de “cuadros” que el maestro Omar Rayo les había regalado… con el dinero recaudado al vender las obras, pensaban ellos, irían a restablecer los ascensores del edificio y hacer otras remodelaciones… sin embargo la desilución fue más grande que el edificio mismo cuando llamaron al equipo de ABLAC y sin más investigación que su primera vista se dieron cuenta que estaban ante una simple impresión de una de las obras del maestro, una litografía que no valía en el mercado más de $500.000 COP.

 

Sin embargo, la historia no terminó ahí, pues una de las habitantes del edificio (sorprendida con la increíble percepción del equipo), los invitó a su casa para conocer algunas “antigüedades” que guardaba en un cuarto olvidado, simplemente para ver si alguno de esos “checheres” tenía algún valor real. Y claro que había objetos de valor, de hecho, el equipo se topó con unos bocetos y unos cuadros de un artista muy importante cuyo valor alcanzaban varios millones de pesos. El equipo se encargó de rescatar estos cuadros, ponerlos en el mercado, y obtener la satisfacción de un cliente feliz que no esperaba ese dinero extra.

 

 

Obras de importantes personajes como Fernando Botero, Luis Caballero, Álvaro Barrios e incluso el grande Salvador Dalí han sido rescatadas por el equipo y certificadas con un respaldo jurídico. El proceso es arduo, pues son ellos los encargados de estudiar la pieza para comprobar su originalidad y con ella su respectivo valor, participación en el mercado y leyes aplicables. Para ser parte de este proceso, guardan una amplia experiencia de años, como Ricardo Perdomo, coordinador de investigación, y experto en arte latinoamericano, y a quien sus estudios y experiencia laboral le permiten acercarse a las obras, dar un veredicto e incluso saber a perfección cuál debe ser el paso a seguir para mover la obra dentro del mercado. Otros, como Tatiana Ropain, experta en Medioévo y Rococo, han pasado varios años de su vida dedicado a un estilo o a una técnica en especial, lo cual hace que cada vez que llegue una obra de ese estilo, es mucho más fácil destacar sus características.

 

Cuadros rotos por desamor, bocetos olvidados en el fondo de un closet, universidades cargadas de obras empolvadas, y muchas otras historias son el diario vivir de ABLAC, un grupo de personas que con conocimiento y tacto logran cambiar la vida de una persona.

 

Conozca más sobre ABLAC y contáctelos si cree tener (o conocer a alguien que tenga) una obra de arte de gran valor abandonada en casa.

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